
—Creo que nunca llegué a decidirlo. Simplemente ocurrió.
—De pequeña recogía flores y las llevaba a casa convencida de que podía conservarlas para siempre. Naturalmente, acababan marchitándose. Entonces empecé a dibujarlas, después a coserlas… y un día descubrí que podía inventar flores que nunca habían existido.