
Decides recorrer la habitación con calma.
Desde el balcón disfrutas de una magnífica vista de Floralia iluminada por la noche, mientras las glicinias enmarcan el paisaje como si se tratara de una pintura viva.
Sobre el tocador descansan pequeños frascos de esencias florales y delicados adornos inspirados en las flores que dan nombre a la estancia. En cada rincón descubres nuevos detalles: pétalos cuidadosamente dispuestos, lámparas de luz cálida y elegantes bordados violetas.
Al alzar la vista, las innumerables cascadas de glicinia parecen formar un cielo propio sobre la habitación, convirtiendo cada instante en una experiencia difícil de olvidar.