Sueño del Kitsune: creando mi primer diorama

Sueño del Kitsune nació como un experimento. Era la primera vez que realizaba un diorama y quería probar a construir uno de esos pequeños mundos que tantas veces imagino, pero esta vez llevándolo a un objeto físico.

El punto de partida fue una antigua prensa francesa de cristal. La desmonté por completo y empecé a pensar cómo podía aprovechar tanto el recipiente como algunas de sus piezas originales para construir la escena.

No partí de un diseño completamente cerrado. Fui trabajando de manera intuitiva, probando materiales, añadiendo elementos y solucionando cada parte a medida que el pequeño mundo iba tomando forma.

Construyendo el paisaje

Para crear la base combiné distintos materiales y texturas. La zona de tierra está realizada con arcilla ligera de secado al aire, sobre la que incorporé arena natural para conseguir una superficie mucho más orgánica e irregular.

La mayor parte de los elementos modelados, sin embargo, están realizados con arcilla polimérica de horneado.

Para el estanque mezclé diferentes tonos de arcilla hasta conseguir variaciones de color en el agua. Después marqué manualmente las líneas de la superficie para crear sensación de movimiento y, una vez horneada la pieza, la barnicé para conseguir el acabado brillante del agua.

También quise prestar especial atención a la vegetación y sus texturas. Fui creando distintas superficies, volúmenes y pequeños elementos para evitar que todo el terreno tuviese el mismo aspecto y conseguir una sensación más natural.

El kitsune

El pequeño kitsune blanco fue una de las partes más complicadas de todo el proceso.

Quería que pareciese realmente dormido, con una postura natural y recogida, pero además tenía que adaptarse al pequeño espacio disponible entre el árbol, las flores y el estanque.

Fui construyendo su cuerpo y trabajando poco a poco los volúmenes y la textura del pelaje antes de añadir los detalles de color.

A medida que avanzaba, terminó convirtiéndose en el pequeño habitante alrededor del que empezó a cobrar sentido todo el escenario.

Un árbol construido por partes

El árbol tampoco está realizado como una única pieza.

Lo construí en varias partes de arcilla polimérica, que fui modelando y horneando por separado. Una vez endurecidas, las fui uniendo hasta conseguir la estructura definitiva del tronco y las ramas.

Las raíces se extienden por la base y se integran entre las piedras, la vegetación y el agua, mientras que el tronco asciende por el interior del recipiente.

Para crear el volumen de la copa del cerezo utilicé arcilla ligera de secado al aire, un material mucho más liviano que me permitía trabajar esa zona sin añadir demasiado peso a la estructura.

Después fui incorporando las flores hasta conseguir que el cerezo pareciese continuar creciendo más allá del propio recipiente.

La iluminación también forma parte de la pieza

Una de las partes que más tuve que pensar fue cómo integrar las luces sin romper la estética del diorama.

No quería simplemente colocar una iluminación alrededor de la pieza, así que decidí aprovechar la propia estructura de la prensa francesa.

El sistema de encendido y apagado está incorporado en la tapa, formando parte del objeto. Los cables quedan escondidos entre las flores que fui añadiendo alrededor de la estructura para que el mecanismo desapareciese visualmente todo lo posible.

Al encender las luces, el aspecto del diorama cambia por completo. La iluminación atraviesa el cristal y se mezcla con las flores, el cerezo y el pequeño paisaje inferior, creando una atmósfera mucho más cálida y onírica.

De una prensa francesa a un pequeño mundo

Quizá lo que más me ha gustado de Sueño del Kitsune ha sido precisamente no saber del todo cómo iba a terminar.

Era mi primer diorama y no seguí ningún tutorial ni un método previo. Fui aprendiendo durante el propio proceso: modelando, horneando piezas, uniéndolas, combinando materiales, creando texturas y buscando soluciones a medida que aparecían nuevos problemas.

Empezó con una vieja prensa francesa desmontada y unas cuantas pruebas sobre la mesa.

Y terminó convirtiéndose en un pequeño jardín iluminado en el que un kitsune duerme bajo un cerezo.

Sueño del Kitsune es mi primer pequeño mundo. Y no será el último.

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