Málaga: historia, mar y miradores con vistas al Mediterráneo
Nuestra siguiente parada fue Málaga, una ciudad que combina a la perfección historia, cultura y mar. Comenzamos la visita recorriendo la Alcazaba de Málaga, una de las fortalezas andalusíes mejor conservadas de España. Sus murallas, arcos y patios permiten viajar siglos atrás mientras se disfruta de unas vistas privilegiadas del centro histórico.

Desde allí continuamos ascendiendo hasta el Castillo de Gibralfaro, uno de los mejores miradores de la ciudad. Desde sus murallas pudimos contemplar el puerto, la bahía de Málaga y gran parte del litoral de la Costa del Sol, una panorámica que merece completamente la subida.
Durante el recorrido también hicimos una parada junto a las icónicas letras de Málaga, situadas frente al mar, uno de los lugares más fotografiados de la ciudad y una parada obligatoria para llevarse un recuerdo del viaje.

Entre paseo y paseo, fuimos descubriendo distintos rincones de la Alcazaba, atravesando sus pasillos de piedra, puertas monumentales y antiguos arcos de origen musulmán, que conservan gran parte de su encanto original.
Málaga nos sorprendió por la facilidad con la que se puede combinar una visita cultural con el ambiente mediterráneo. En pocas horas es posible recorrer monumentos históricos, disfrutar de magníficos miradores y terminar paseando junto al mar, convirtiéndose en un destino perfecto para comenzar unas vacaciones por Andalucía.