
Halloween en casa: calabazas, cuervos y pequeños rincones terroríficos
Hay tradiciones que nunca faltan en casa, y una de las mías es comenzar a decorar para Halloween cada 1 de octubre. No espero a que se acerque el día 31: para mí, todo el mes merece tener su propia ambientación.
Siempre me ha gustado esta celebración, especialmente por su estética, sus personajes y todas las posibilidades creativas que ofrece. Así que, cuando llega octubre, las calabazas, los cuervos y las criaturas misteriosas vuelven a ocupar sus rincones habituales.
Un hogar lleno de pequeños sustos
Me encanta distribuir los adornos por diferentes espacios de la casa, combinando elementos oscuros, luces y detalles divertidos.
Hay calabazas, cuervos, ojos que parecen observarte y alguna que otra sorpresa inesperada. Porque una de las cosas que más me divierte es colocar pequeños elementos terroríficos entre los objetos cotidianos.
Una mano negra escondida entre las frutas, por ejemplo, puede convertir algo tan normal como entrar en la cocina en una escena bastante peculiar.
Una tradición que disfruto cada octubre
Para mí, decorar no consiste únicamente en colocar adornos. También es una manera de crear ambientes, jugar con las composiciones y transformar espacios familiares en pequeños escenarios.
Es algo que conecta directamente con mi faceta artística y con esa afición que tengo por imaginar mundos y darles forma, ya sea sobre el papel, con materiales artesanales o utilizando los rincones de casa.
Y aunque los adornos vuelvan cada año, siempre encuentro alguna forma de cambiar su distribución, combinar elementos o añadir pequeños detalles.
Aquí comparto algunas fotografías de la decoración de este octubre, una tradición que sigue haciéndome tanta ilusión como siempre.
Porque en mi casa, Halloween no empieza el 31 de octubre. Empieza el día 1.
