7. junio 2026
Festival Internacional de Jardines de Allariz 2026

Hay lugares a los que siempre apetece volver, y para mí el Festival Internacional de Jardines de Allariz es uno de ellos.
Cada año reservamos un día para visitarlo. También solemos acercarnos a Allariz en Navidad y durante Halloween, porque es una villa que nos encanta en cualquier época del año, pero el festival tiene algo especial. Quizá sea la combinación de naturaleza, arte y creatividad. Quizá sea la calma que transmite pasear entre jardines diseñados por artistas llegados de distintos lugares del mundo. O quizá sea simplemente la sensación de entrar en un espacio donde la imaginación tiene libertad para crecer.
Me gusta observar cada propuesta con tranquilidad. Descubrir las ideas que hay detrás de cada composición, las estructuras creadas para dialogar con las plantas, las formas inesperadas que surgen entre senderos, flores y elementos arquitectónicos. Algunos jardines invitan a la reflexión, otros al juego, otros a la contemplación. Todos cuentan una historia diferente.

Durante el recorrido siempre encuentro pequeños detalles que me fascinan: nenúfares flotando sobre el agua, flores imposibles, mariposas que aparecen sin avisar, abejas trabajando entre pétalos, ranas escondidas entre la vegetación o reflejos que transforman el paisaje en algo casi mágico.
También disfruto de los colores. Los azules intensos, los verdes luminosos, los rosas vibrantes y las infinitas tonalidades de las flores parecen formar parte de una gran obra colectiva en constante cambio. Incluso el sol suele acompañar nuestras visitas, iluminando cada rincón y haciendo que el jardín parezca todavía más vivo.

Como artista, estos lugares son una fuente inagotable de inspiración. Pasear entre ellos me ayuda a desconectar y, al mismo tiempo, a conectar con nuevas ideas. Mi imaginación encuentra aquí un terreno fértil donde seguir explorando formas, colores, mundos ornamentales y posibilidades creativas.
Por eso seguimos regresando año tras año.
Porque algunos lugares no solo se visitan. También alimentan los sueños.