De una silla plegable a una silla kawaii para mis ferias
Todo empezó con una silla plegable negra de lo más normal. Era práctica y cómoda para llevar a ferias y mercados, pero, estéticamente… digamos que no tenía demasiado que ver conmigo.

Así que decidí transformarla por completo aprovechando materiales y pequeños adornos que ya tenía por el taller.

Añadí acolchado tanto en el asiento como en el respaldo y los cubrí con un tejido de pelo multicolor en tonos pastel. Después forré la estructura con cintas de diferentes colores y fui incorporando pequeños detalles: flores, mariposas, corazones, una piruleta, una tirita y otros adornos que fui encontrando y que encajaban perfectamente con la idea.
También cuidé la parte trasera, porque quería que la silla funcionase visualmente desde cualquier ángulo y no solo cuando estuviese colocada detrás del puesto.

Eso sí, había una condición importante: tenía que seguir siendo plegable. La idea no era crear simplemente una silla bonita, sino algo que realmente pudiera utilizar en ferias, transportar fácilmente y que, además, resultase mucho más cómoda durante las horas que paso en el puesto.
El resultado probablemente sea bastante más excesivo de lo que imaginé al empezar —como suele pasar 😂—, pero ahora sí parece una silla hecha para formar parte de mi espacio.
Y viendo el resultado… creo que el resto del puesto corre serio peligro de seguir el mismo camino. 🎀✨
