De Setenil a Maro: pueblos blancos, acantilados y miradores inolvidables
Nuestra última ruta por Andalucía comenzó en Setenil de las Bodegas, uno de los pueblos más sorprendentes de España. Pasear por sus calles, donde enormes rocas sirven de techo natural a viviendas, comercios y terrazas, fue una experiencia muy curiosa. La integración entre la naturaleza y la arquitectura hace que cada rincón sea diferente y merezca detenerse para observarlo.

Después continuamos hacia Ronda, una ciudad que impresiona desde el primer momento. El famoso Puente Nuevo, suspendido sobre el Tajo de Ronda, ofrece unas vistas espectaculares del desfiladero y del paisaje que rodea la ciudad. Pasear por sus miradores y por el casco histórico permite comprender por qué es uno de los destinos más visitados de Andalucía.

Antes de terminar el viaje también hicimos una parada en Nerja, donde paseamos por el centro y por sus zonas más conocidas junto al mar, disfrutando del ambiente costero que caracteriza a la localidad.
Muy cerca de allí nos acercamos a Maro, un pequeño pueblo rodeado de naturaleza desde el que se contemplan algunos de los paisajes más bonitos de esta parte de la costa malagueña. Su famoso acueducto y las vistas hacia el litoral fueron el broche perfecto para despedirnos de nuestro recorrido por Andalucía.

Fue una jornada llena de contrastes: desde pueblos construidos bajo enormes rocas hasta ciudades históricas, miradores sobre profundos desfiladeros y pequeños pueblos blancos junto al Mediterráneo. Una forma perfecta de cerrar un viaje que nos dejó lugares inolvidables y muchas ganas de volver.