"Me gustan las calaveras, pero también los unicornios."

Olalla Garra

OLALLA GARRA · O.GARRA

01 — Si tuvieras que definir lo que haces con una sola palabra, ¿cuál sería?

Creadora. Creo que es la palabra que mejor lo engloba todo.

Soy ilustradora, pero no hago solamente ilustración. También creo complementos de moda personalizados, trabajo con textil, hago piezas que nacen directamente de mi cabeza y construyo mundos como SÖMNIA. Al final siempre estoy creando algo, aunque cambie completamente el formato.

Y además soy ama de casa, y lo digo con orgullo. Todo eso forma parte de mi vida y convive en el mismo espacio.


02 — ¿Cómo nace normalmente una idea en tu cabeza?

De repente. No tengo un proceso concreto para que aparezcan las ideas. Simplemente surgen y, cuando una me interesa, empiezo a desarrollarla.

Un día puedo pensar en hacer una serie de seis ilustraciones sobre flora gallega; otro, en crear una nueva colección de bolsos; y otro aparece algo enorme como SÖMNIA. No suelo sentarme a pensar «tengo que inventar algo». La idea aparece y yo empiezo a hacerla.

03 — Haces ilustración, coses, trabajas en la web, creas SÖMNIA… ¿cómo conviven todas esas cosas en tu día a día?

Para mí no son trabajos diferentes. De hecho, ni siquiera los veo como trabajos. Forman parte de mi rutina.

Puedo estar pintando durante un rato, cansarme y ponerme a coser para descansar. Después vuelvo a pintar, actualizo algo de la web o me pongo con SÖMNIA. Voy cambiando de una cosa a otra constantemente.

No siento que esté pasando de un trabajo a otro. Simplemente estoy haciendo cosas que me gustan y que forman parte de mi día a día.

04 — En tu obra aparecen constantemente mujeres, flores, elementos orientales y también ese contraste entre lo oscuro y lo muy colorido. ¿De dónde viene todo eso?

Las figuras femeninas están ahí desde que era adolescente. Empecé dibujando anime, sobre todo Sailor Moon, y después estudié Diseño de Moda, donde también trabajaba constantemente con figuras femeninas muy estilizadas y alargadas. Supongo que todo eso acabó mezclándose y formando parte de mi manera de dibujar. Y el manga también explica bastante esa influencia oriental que aparece muchas veces en lo que hago.

Las flores y la naturaleza vienen mucho de mi madre. A ella siempre le han encantado las flores y yo crecí rodeada de ellas, así que al final también terminaron entrando en mis dibujos.

Y después está la otra parte, que supongo que simplemente soy yo. Fui gótica de verdad: vestía de negro, llevaba mitones, cruces… pero mi habitación tenía las paredes y el techo rosas

Me gustan las calaveras, pero también los unicornios. Nunca he sentido que tuviera que escoger una cosa o la otra.


05 — Tus exposiciones no suelen quedarse simplemente en colgar una obra en una pared. ¿Por qué necesitas llevarlas más allá?

Una exposición convencional se me queda un poco corta. Vas, ves los cuadros y te vuelves a casa. Puede gustarte muchísimo lo que has visto, pero quizá al cabo de un tiempo ya ni te acuerdes.

Yo tengo la necesidad de crear un mundo alrededor de cada imagen. Me gusta que haya una historia, que puedas descubrir algo más, que una obra no termine necesariamente en lo que estás viendo colgado en una pared.

Por eso he ido incorporando cosas como luz ultravioleta, códigos QR, historias o exposiciones virtuales. Y estas últimas me parecen especialmente interesantes porque no desaparecen cuando termina la exposición física. Se quedan ahí y, además, permiten entrar a personas que no pueden desplazarse hasta donde estoy exponiendo.

Creo que lo virtual va a formar cada vez más parte de la manera en la que vemos y vivimos el arte.

06 — SÖMNIA es probablemente el proyecto más grande que has creado hasta ahora. ¿Qué hay realmente dentro de ese mundo?

SÖMNIA me lleva muchísimo tiempo porque mezcla muchas cosas. Hay creación visual, historias, código y también herramientas de inteligencia artificial que utilizo para poder desarrollar determinadas partes. Y todo eso lo hago mientras sigo pintando, cosiendo, preparando ferias, exposiciones, redes sociales… Así que va creciendo poco a poco.

Pero lo curioso es que SÖMNIA tiene muchísimo de mi vida real. Hay personas importantes para mí convertidas en personajes, exposiciones, momentos, recuerdos… Incluso aparecen mis propios productos dentro de ese mundo, vendidos por personajes en diferentes tiendas.

Al final estoy construyendo un lugar al que puedas entrar y disfrutar explorándolo, pero que, aunque sea fantástico, tiene muchísimas cosas que proceden de mi propia vida.

Es la vida real, pero de una manera mucho más hermosa.

07 — Mucha gente te conoce como O.Garra. ¿Dónde termina O.Garra y dónde empieza Olalla?

Es curioso porque hay mucha gente que me conoce más como O.Garra que como Olalla. Incluso hay personas que me llaman directamente Garra porque no saben qué significa la O.

Pero realmente no siento que sean dos personas distintas. O.Garra es el nombre bajo el que enseño todo lo que hago, pero detrás sigo siendo yo.

Yo soy Olalla. La chica que está creando ahí, en su casa, y nada más.


08 — ¿Hay algún momento en el que hayas mirado lo que haces ahora y hayas pensado: «¿Cómo he llegado hasta aquí?»

Muchas veces.

De pequeña copiaba personajes de manga porque me gustaban y quería aprender a dibujarlos. Ahora hay niños que hacen lo mismo con mis dibujos. Y eso todavía me resulta bastante extraño cuando lo pienso.

También siempre quise tener un libro propio, y ahora tengo varios, tanto míos como otros que he ilustrado para otros escritores.

Y recuerdo ver obras expuestas y pensar que algún día me gustaría hacer algo así. Ahora expongo yo.

Son cosas que cuando estás haciéndolas no parecen tan grandes porque simplemente vas pasando de una a otra. Pero de vez en cuando miro hacia atrás y pienso: «¿Cómo he llegado hasta aquí?»

Y mira. Aquí estoy.
 

09 — ¿Crees que hoy se valora realmente el trabajo artístico y artesanal? ¿Qué es lo más difícil de vivir de crear?

Creo que no se valora del todo, aunque también es complicado medirlo porque no existe una forma universal de decidir cuánto vale algo.

Una obra de arte, al final, puede ser un capricho. Puedes necesitar algo para decorar una pared, pero no necesitas necesariamente esa obra, a no ser que exista una conexión con ella o con la persona que la ha creado.

Con la artesanía creo incluso que debería existir una valoración mayor, porque muchas veces estás comprando las dos cosas: algo que tiene la esencia y el trabajo de una persona, pero que además tiene una utilidad. Una cartera, una prenda, un bolso… no dejan de ser objetos que utilizamos, pero detrás puede haber alguien que los ha diseñado y hecho.

Para mí, lo más complicado de vivir de crear es la irregularidad. Hay momentos del año en los que tengo muchísimo trabajo y entran muchos ingresos, y otros en los que baja completamente. Es difícil tener esa estabilidad.

Pero intento quedarme siempre con la parte positiva. Sigo haciéndolo porque coser y pintar me hacen feliz, porque me definen y porque crear forma parte de mi vida diaria.

 

10 — Si dentro de diez años pudiéramos volver a hacer esta entrevista, ¿dónde te gustaría estar?

Me gustaría haber cambiado un poco de aires. Quizá estar en algún lugar del norte de Europa, donde siento que la artesanía y este tipo de trabajos tienen otra valoración.

Pero si pudiera elegir de verdad, me encantaría poder decir: «Mira, me vine a Japón. Expuse aquí, tengo trabajo… y aquí están mi galería y mi estudio».

Sería un sueño.

Y si finalmente no es Japón, tampoco pasa nada.

Que sea donde tenga que ser.

 

Olalla Garra · Lalín, 2026

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