
Recorres la habitación con tranquilidad.
Junto al ventanal encuentras un pequeño rincón de lectura desde el que contemplar los tejados y jardines de Floralia. Cerca de la chimenea, una cómoda butaca invita a pasar horas junto al fuego con un buen libro entre las manos.
El escritorio conserva papel, tinta y una lámpara encendida para aquellos viajeros que deseen escribir sus recuerdos antes de dormir. Cada detalle parece haber sido dispuesto con esmero para ofrecer descanso y serenidad.
Mientras observas la estancia, comprendes por qué tantos huéspedes recuerdan con cariño su paso por la Habitación Rosa Silvestre.