
Te recuestas entre las suaves mantas violetas mientras la luz rosada se cuela por los grandes ventanales. Rodeada de lavandas y del resplandor del fuego, la habitación parece volverse todavía más silenciosa desde la cama.

Te recuestas entre las suaves mantas violetas mientras la luz rosada se cuela por los grandes ventanales. Rodeada de lavandas y del resplandor del fuego, la habitación parece volverse todavía más silenciosa desde la cama.
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