
—He vivido en Bordeflor desde que tengo memoria. La Campanilla perteneció a mi familia mucho antes de que yo me hiciera cargo de ella.
—He visto pasar por este mostrador a viajeros de todas partes de Sömnia. Algunos se quedan una noche, otros vuelven muchas veces… y de algunos todavía me acuerdo después de muchos años.
—Supongo que por eso sigo aquí. Me gusta pensar que, durante un ratito, La Campanilla también puede ser su casa.